La imagen moderna de los ángeles como seres alados e inofensivos no corresponde a las descripciones de la Biblia, según el historiador Ignacio Anaya. La evolución visual de estos seres se remonta al siglo IV, cuando se implementaron representaciones artísticas para evitar la adoración herética y establecer jerarquías dentro del cristianismo. Las famosas alas y otros rasgos, como su juventud y feminidad, surgieron como respuestas a conflictos teológicos. Anaya aclara que conceptos erróneos prevalentes en redes sociales no representan adecuadamente lo que las escrituras dicen; por ejemplo, las extrañas figuras con anillos y ojos mencionadas en las visiones del profeta Ezequiel no son ángeles. En su mayoría, la Biblia describe a los ángeles como varones brillantes y ordinarios, sin las características que comúnmente se les atribuyen hoy.


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