Andrés Filomeno Mendoza Celis, un caso emblemático en la discusión sobre la violencia feminicida en México, fue detenido en 2021 en Atizapán de Zaragoza. Acusado de privar de la vida a varias mujeres, operaba desde su propio domicilio, interactuando con ellas bajo distintos pretextos antes de llevarlas a su casa. La investigación reveló que, tras su captura, se encontraron en su propiedad fragmentos óseos, objetos personales y registros escritos, que evidencian la magnitud de sus crímenes.
Su estrategia permitía invisibilizar sus acciones a lo largo de varios años. La detención se produjo tras la desaparición de una de las víctimas, lo que llevó a las autoridades a investigar su vivienda. Posteriormente, Mendoza Celis fue sentenciado a prisión vitalicia; sin embargo, debido a reformas en la legislación, su pena se ajustó a un máximo de 70 años. Este procedimiento no invalidó las condenas, sino que se alineó con los nuevos marcos normativos establecidos por el Poder Judicial.


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