La recepción de depósitos y transferencias bancarias no implica necesariamente el inicio de una auditoría por parte del Servicio de Administración Tributaria (SAT). Sin embargo, existen ciertos tipos de movimientos que pueden llamar la atención de la autoridad fiscal y provocar revisiones. Entre ellos destacan: 1. **Depósitos en efectivo superiores a 15 mil pesos al mes**: Las instituciones financieras están obligadas a informar al SAT sobre montos que excedan esta cantidad. 2. **Transferencias desproporcionadas**: Si el monto de las transferencias no coincide con los ingresos declarados, el SAT puede actuar. 3. **Depósitos sin acreditación del origen**: La falta de documentación que justifique ciertas entradas de dinero puede generar sospechas sobre la legalidad de las mismas. 4. **Movimientos no congruentes con el perfil fiscal**: Cuando las operaciones bancarias no se alinean con la actividad económica registrada, esto puede generar un foco de atención. El SAT ha enfatizado que no todos los depósitos son motivo de preocupación, siendo ejemplos seguros los préstamos personales, apoyos familiares, o traspasos entre cuentas propias.


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