Un estudio reciente de Jalisco Cómo Vamos y la Fundación Marisa señala un creciente problema de salud mental en los jóvenes, manifestado a través de altos niveles de angustia y soledad. En este contexto, el 36% de los jóvenes encuestados ha adoptado la inteligencia artificial como una herramienta para el manejo emocional. Las diferencias de género marcan el uso de esta tecnología: el 20% de las mujeres la utilizan frecuentemente, frente a un 10% de hombres. La investigación indica que las mujeres experimentan mayores niveles de ansiedad y depresión, mientras los hombres tienden a evitar la búsqueda de apoyo profesional, refugiándose en videojuegos. Esta dinámica se complica por la presión social sobre los hombres para cumplir con ciertos roles tradicionales que limitan su vulnerabilidad. Los expertos sugieren la urgencia de implementar políticas y sistemas educativos que fomenten la autoestima y la libertad de decisión entre las juventudes, además de incentivar el involucramiento familiar y comunitario en su bienestar emocional.


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