A lo largo de las dos últimas décadas, las consecuencias para la salud de quienes estuvieron expuestos a los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos siguen siendo profundamente preocupantes. Actualmente, más de 145 mil personas están inscritas en el World Trade Center Health Program, que ofrece atención a aquellos que participaron en las labores de rescate o que se vieron expuestos a los contaminantes liberados por los atentados.
Las estadísticas revelan que 9 mil 677 personas han fallecido a causa de enfermedades relacionadas con el 11-S, de las cuales 5 mil 892 muertes están atribuidas específicamente a diferentes tipos de cáncer. Este último es una de las condiciones más prevalentes en el programa de salud mencionado.
Más de 57 mil casos de cáncer han sido registrados, incluyendo cáncer de piel, próstata y diversos tipos linfomas.
Además del cáncer, los sobrevivientes padecen enfermedades respiratorias, trastornos digestivos y problemas de salud mental. Por ejemplo, se han registrado 42 mil 372 casos de sinusitis crónica y 18 mil 321 de trastorno de estrés postraumático.
La exposición a partículas tóxicas y escombros durante el colapso de las Torres Gemelas ha dejado una huella permanente en la salud de los afectados, provocando que muchas de estas enfermedades sigan apareciendo años después del ocurrido desastre. Nueva York ha comenzado a liberar documentos relacionados con la calidad del aire post-atentado, que son cruciales para que los afectados puedan acceder a beneficios de atención médica y compensación.


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