En México, el costo promedio de mantener a un diputado local asciende a alrededor de 16 millones de pesos anuales. Sin embargo, este monto presenta marcadas diferencias entre las distintas entidades federativas, evidenciando un fenómeno de disparidad en el uso de recursos públicos asignados a los congresos locales. Por ejemplo, en Baja California, el gasto anual por diputado se eleva a 34.8 millones de pesos, mientras que en Colima se registra el monto más bajo, con apenas 5.1 millones de pesos. Estas variaciones no solo dependen de la cantidad de legisladores, sino también del presupuesto total que cada congreso local recibe, el cual abarca salarios, gastos operativos y apoyos parlamentarios. Este tema ha cobrado relevancia en el contexto de propuestas gubernamentales que buscan reducir los privilegios de los legisladores y optimizar el gasto público.


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