El recorte presupuestal del 75% anunciado para el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha desencadenado reacciones negativas dentro de la comunidad académica. Pese a las afirmaciones de su director, Diego Prieto, sobre que las actividades esenciales no se verían afectadas, las evidencias contradictorias han comenzado a acumularse. Desde la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), se han expresado preocupaciones sobre el impacto que este recorte tiene en la formación de especialistas en restauración y museología, cruciales para la conservación del patrimonio nacional. Un grupo significativo de académicos, contando con figuras de renombre internacional, ha solicitado al gobierno mexicano reconsiderar esta decisión a la luz de sus efectos perjudiciales. En particular, la directora del Centro INAH Querétaro señaló que varios proyectos fueron suspendidos por falta de financiamiento. Los recursos para mantenimiento y exposiciones temporales también se han visto severamente reducidos, comprometiendo la dinámica de los museos. La situación se agrava con la posible no recontratación de una parte significativa del personal docente, lo que podría afectar la calidad educativa. La comunidad académica sigue demandando claridad y diálogo con las autoridades para mitigar estos efectos a corto y largo plazo.


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